Ubicada entre el mar Tirreno y el Vesubio, Nápoles rebosa de carácter, contrastes e historia. Los palacios decadentes conviven con iglesias barrocas, las callejuelas vibran de vida y los sabores estallan en cada esquina. Es la ciudad de la pizza, del café intenso, de los gestos apasionados y de las puestas de sol doradas sobre el golfo.
Nápoles no se visita, se siente. Fascina, desconcierta, sacude… pero nunca deja indiferente.